La mirada de Eduardo Serrano se centra en la Laguna Anteojos, una de las 25 lagunas del Club Aventura Sport ubicada en el sector de Papallacta, mientras sus manos agarran firmemente su caña de pescar que es lanzada con fuerza y dirección al agua. Hasta ese momento solo el sonido tibio de la naturaleza lo acompañaba a Eduardo, quien enfrenta una lucha inolvidable e interminable con una trucha que cayó en el engaño del pescador y ahora intenta sin éxito sobrevivir. Con la siembra de truchas surgió la pesca deportiva y el pescador fue descifrando la manera más sencilla para atrapar un buen pez. Primero a la madera le dieron la forma de un pescado y a esta trampa la llamaron señuelo; pero la imaginación del pescador creció hasta crear la cuchareta, técnica que atrae al pez por su movimiento y ruido similares a las de un pescado.
El Ministerio de Medio Ambiente del Ecuador es la organización encargada de crear y hacer cumplir las leyes para la pesca. Este control permite ingresar a los reservorios naturales solo a aficionados a esta disciplina, con lo que se evita el desarrollo de la pesca antideportiva a base de mataraya y dinamita.
Para Eduardo Serrano las enseñanzas de su padre le hicieron entender que el pescador es una persona que goza de los paisajes inolvidables que hay en el país, es sensible a crear emociones, fantasías y sueños, porque la pesca es parte y el complemento espiritual de la vida del pescador.